Recomendaciones para integrar el enfoque de género en la implementación de las PNIN

  • Diseño y gestión de programas de las PNIN

    A fin de proporcionar una base sólida para los enfoques transformadores de las relaciones de género en las PNIN, el equipo del programa debería asegurar la igualdad de género y aumentar la concienciación sobre las desigualdades y sesgos de género a lo largo de todo el proceso. En el entorno de trabajo deberían existir medidas que aseguren la prevención de la discriminación, ya sea en relación con prestaciones económicas o de otro tipo, con oportunidades profesionales o con acceso a la formación y al fortalecimiento de habilidades y conocimientos. Se establecerán medidas para mitigar y prevenir cualquier forma de abuso de autoridad o poder y de acoso, y se dispondrá en todo momento de canales seguros para denunciar incidentes.

    La contratación del personal de las PNIN, además de respetar los procesos de contratación estándar, debería garantizar la paridad de género con igualdad de oportunidades para mujeres y hombres en el acceso a puestos de responsabilidad. Aunque no es obligatorio que la proporción de mujeres y hombres sea idéntica, asegurar una cuota óptima de personal femenino beneficiaría la interacción con las comunidades y las partes interesadas, además de dar un ejemplo positivo.

    Una proporción equilibrada de hombres y mujeres en un equipo facilita el intercambio de puntos de vista e incrementa la diversidad de opiniones y perspectivas que, de otro modo, podrían quedar sesgadas.

    Aunque en la mayoría de los países ya se ha establecido la PNIN, incluir en el Comité asesor multisectorial a un o una representante del Ministerio de Asuntos de Género o de la Mujer (si existe) o de una organización de mujeres ayudaría a incorporar un enfoque de género en las recomendaciones del Comité. La inclusión del enfoque de género en el plan interno de desarrollo de capacidades de las PNIN reforzará aún más los conocimientos y habilidades del equipo y fortalecerá la aplicación de los enfoques transformadores de las relaciones de género.

    El plan de trabajo, los objetivos y las actividades de las PNIN deberían diseñarse con sensibilidad de género y contribuir así a la transformación de género. En las reuniones y otros foros donde se trate la elaboración de productos, como la recopilación y el análisis de datos, el asesoramiento y la comunicación sobre políticas, se debería abogar por la inclusión de enfoques sensibles al género y positivos en cuanto al género. Siempre que una PNIN organice eventos o reuniones para formular preguntas de política, debería invitarse a expertos y expertas en cuestiones de género y a representantes de los ministerios y organizaciones pertinentes. Si es posible, deberían incluirse también temas de género en el orden del día, para que diferentes ponentes representen las diversas perspectivas.

    Por último, el continuo de género debería tenerse en cuenta en todas las fases de las actividades y los productos específicos de la PNIN, desde la planificación y el diseño hasta la implementación, pasando por el seguimiento y la evaluación. Los siguientes apartados presentan opciones y oportunidades para integrar acciones sensibles al género y positivas en cuanto al género en las actividades principales de las PNIN.

  • Formular preguntas de política inclusivas en cuanto al género

    El programa PNIN está comprometido con los enfoques transformadores de las relaciones de género y debería aplicar un enfoque metodológico para integrar la dimensión de género en todo el proceso de formulación de preguntas de política. Este hecho estimulará también un diálogo sobre política más amplio a nivel nacional, con participación de múltiples sectores y partes interesadas, acerca de los planes nacionales de acción sore nutrición.

    La planificación e implementación del proceso de formulación de preguntas de política debería incluir consultas con representantes relevantes de las organizaciones de mujeres y de la sociedad civil.

    Este proceso puede dividirse en cuatro pasos:

    1. Identificar la demanda de políticas de nutrición y preguntas iniciales para garantizar su alineación con las prioridades y el calendario de toma de decisiones de ámbito nacional;
    2. Formular preguntas relevantes de política;
    3. Especificar las preguntas que deben ser contestadas, aportando datos y capacidades disponibles para garantizar la viabilidad técnica;
    4. Finalizar y validar las preguntas para asegurar el cumplimiento de todos los criterios anteriores.

    1) Identificar la demanda de políticas de nutrición y preguntas iniciales para garantizar su alineación con las prioridades y el calendario de toma de decisiones de ámbito nacional

    Este paso suele implicar un mapeo de las oportunidades estratégicas clave para influir en las decisiones sobre política, programación e inversión. Puede incluir un mapeo de políticas, en cuyo caso abarcaría también las políticas de género existentes (o ausentes) y pertinentes.

    Dado que este paso ya se ha realizado en la mayoría de países con PNIN, la plataforma podría llevar a cabo una revisión adicional de las políticas de género (además de las políticas de sectores que no se hayan incluido anteriormente), lo que permitiría actualizar el mapeo de políticas anterior. También podría presentarse información adicional sobre la disponibilidad o ausencia de políticas que promueven la equidad de género, a fin de suscitar un debate más amplio en el país.

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    2) Formular preguntas relevantes de política

    A la elaboración de una primera lista de preguntas le sigue un proceso consultivo que incluye la de talleres. Estos podrían suponer una oportunidad para asegurar la integración de la sensibilidad de género y los enfoques positivos en cuanto al género en la fase de formulación de las preguntas. Otra posibilidad para integrar la perspectiva de género es la inclusión de organizaciones de la sociedad civil, organizaciones de mujeres, ministerios gubernamentales pertinentes y expertos y expertas en temas de género de los organismos de las Naciones Unidas (ONU Mujeres, UNICEF, OMS, PMA, FAO, PNUD, etc.). A nivel subnacional, las aportaciones de secciones locales también pueden ser valiosas para tenerlas en cuenta en los debates a nivel nacional.

    Se puede considerar la creación de grupos o líneas de trabajo para explorar las necesidades y carencias de las políticas en materia de género y proponer preguntas específicas. Lo que es más importante: cada cuestión seleccionada debe ser evaluada en cuanto a su potencial inclusión del enfoque de género. La formulación de preguntas brinda asimismo la oportunidad de reunir y analizar las evidencias pertinentes, identificar carencias en los datos disponibles y determinar formas de recopilar la información que falta.

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    3) Especificar las preguntas en función de los datos y las capacidades disponibles, para garantizar la viabilidad técnica

    El tercer paso en el proceso de formulación de preguntas de política es identificar los datos y capacidades necesarios para responder a la pregunta priorizada, así como explorar los procesos y oportunidades o cuellos de botella que se presentan en la recopilación de datos.

    En este paso se debería formular una pregunta específica sensible al género para identificar las fuentes de datos que, fuera de los sistemas habituales de gestión de la información utilizados por los y las profesionales de seguridad alimentaria y nutricional, proporcionarán una información más rica a los y las responsables de la toma de decisiones y a los y las analistas de datos.

    El marco de análisis de las preguntas, tal como se establece en las directrices técnicas para el proceso de formulación de preguntas de política, debería aplicase de acuerdo con los siguientes criterios:

    • la disponibilidad y accesibilidad de los datos, su fuente y calidad, indicando brechas de datos (y la relevancia de género o los datos de género adicionales para la pregunta en particular);
    • los métodos de análisis que se utilizarán y el tiempo estimado para llevar a cabo el análisis (incluyendo los métodos específicos sensibles al género necesarios y que podrían permitir el análisis de datos de género adicionales o de otros datos centrados en las consecuencias de género);
    • las herramientas y los programas informáticos necesarios;
    • las capacidades y recursos humanos requeridos (incluyendo las limitaciones, necesidades y oportunidades específicas de género para añadir capacidades y recursos específicos de género).
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    4) Finalizar y validar las preguntas para asegurar el cumplimiento de todos los criterios anteriores

    La formulación de preguntas de política con inclusión del enfoque de género asegurará que las preguntas seleccionadas cumplan una quinta condición adicional, a saber:

    1. que respondan a una necesidad política pertinente o a un interés del o de la responsable de la toma de decisiones,
    2. que puedan responderse utilizando los datos cuantitativos existentes y las capacidades disponibles,
    3. que proporcionen productos oportunos para usarlos en la política o la toma de decisiones,
    4. que proporcionen respuestas que deriven en recomendaciones y decisiones aplicables, y
    5. que aseguren la inclusión de consideraciones específicas de género.

    El conjunto final de preguntas de política seleccionadas deberá incluir al menos una cuestión centrada en el género y asegurar que el resto de las preguntas se hayan evaluado desde la perspectiva de género.

    El Comité asesor multisectorial debería respaldar, mediante un acuerdo formal sobre la lista final de preguntas de política prioritarias, el proceso anterior de recopilación y análisis de datos aplicando enfoques transformadores de las relaciones de género. Asimismo, el Comité debería explorar sistemáticamente las cuestiones de género pertinentes en todas las reuniones, destacando la importancia de los aspectos de género para la seguridad alimentaria y nutricional y sensibilizando a sus miembros sobre estas cuestiones.

  • Gestión y análisis de datos con sensibilidad de género

    Cuando existen brechas en los datos de género, resulta difícil hacer un seguimiento de las desigualdades por razones de género que afectan a las mujeres y las niñas, así como del avance logrado en este ámbito. Estas lagunas seguirán existiendo a menos que el enfoque de género se integre en las estrategias estadísticas internacionales y se dé prioridad a la recopilación y el análisis de datos de género.

    Nuestra capacidad para supervisar las acciones desde la perspectiva de la igualdad de género se ve dificultada por tres retos principales:

    1. cobertura irregular y limitada de los indicadores específicos de género;
    2. las mujeres y las niñas experimentan desigualdades múltiples e interseccionales, difíciles de medir;
    3. la disponibilidad y calidad de los datos es muy variable en los distintos países.
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    Hay dos formas generales o sistemáticas de analizar los datos desde una perspectiva de género:

    1. Desagregación de los datos: Analizar las diferencias en función del sexo (y preferiblemente también de la edad). Los indicadores de productos y resultados directos desagregados por sexo, como el número / porcentaje de niños y niñas malnutridos / admitidos en programas de nutrición, proporcionan una visión general de qué sexo se ve más afectado por una circunstancia. Este enfoque puede aplicarse de forma más sistemática y es bastante común en las herramientas de recopilación y análisis de datos. Sin embargo, no indica el motivo de tales diferencias en una población o grupo determinado

    Tendencias mundiales de infrapeso en adultos mayores de 18 años por sexo, entre 2000 y 2015

    Fuente: Global Nutrition Report (gráfico traducido al español).

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    2. Incluir una perspectiva de género en el proceso de gestión de datos y de diseño de estudios: Asegurar que las preguntas de política de la PNIN incluyan una perspectiva de género permite hacer un análisis más profundo. Por ejemplo, se puede obtener más información acerca de la relación entre el género y los resultados directos nutricionales (por ejemplo, priorizando la cuestión de cómo los procesos de toma de decisiones en el hogar influyen en los resultados directos nutricionales).

    Sin embargo, este enfoque puede resultar más difícil por los siguientes motivos:

    a) según Kabeer10: las ‘cuestiones de género’ abarcan tres dimensiones: recursos (materiales, humanos e institucionales), capacidad de actuación (proceso de toma de decisiones) y logros (resultado directo de bienestar), y cada una de ellas se mide utilizando diversos indicadores cuantitativos no estandarizados;
    b) existen múltiples y complejas cuestiones de género que afectan o favorecen la desnutrición u otras formas de malnutrición y que a menudo son específicas de cada contexto.

    Teniendo en cuenta estos factores, medir las cuestiones de género únicamente con indicadores cuantitativos puede resultar una tarea difícil. Por tanto, es indispensable incluir e integrar información cualitativa (con bucles de información de retorno) en el análisis de datos para obtener una visión más completa de las cuestiones de género en un contexto dado. Existe un buen ejemplo de la eficacia de los métodos cualitativos en el análisis de las necesidades de género11 12.

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    Enfoques transformadores de las relaciones de género y gestión de datos

    La mayoría de las PNIN han realizado un ejercicio de mapeo de datos sobre nutrición. Para afianzar mejor los enfoques transformadores de las relaciones de género, los países con PNIN podrían revisar si este ejercicio tuvo en cuenta los indicadores de género y si los conjuntos de datos pueden proporcionar información que describa las desigualdades de género y la desagregación de los datos.

    Data 2X es una iniciativa13 para “hacer que los datos de género ocupen un lugar central en los esfuerzos por lograr la igualdad de género a nivel mundial”. La iniciativa ha analizado las brechas de datos que existen en indicadores relevantes de género para la mayoría de los países con PNIN examinando conjuntos de datos nacionales e internacionales. Ha identificado una lista de 104 “indicadores de género”14 (combinando los de ONU Mujeres y los de los ODS). Los indicadores están relacionados principalmente con la salud, la economía y la educación. Aunque algunos no pueden aplicarse a un análisis PNIN, la lista ofrece una visión útil de las cuestiones de género en un contexto particular.

    Según los estudios de Data 2X, es necesario seguir trabajando para obtener datos sobre las necesidades, limitaciones y desigualdades de género. Curiosamente, hay más información relevante para el género en el sector sanitario que en otros ámbitos, debido a cuestiones específicas que afectan a las mujeres, como el embarazo, la anemia y la menstruación. Así pues, los datos sanitarios están mejor informados y más sistemáticamente desglosados por sexo y edad.

    El Programa conjunto sobre enfoques de género transformadores para lograr la seguridad alimentaria, la mejora de la nutrición y la agricultura sostenible (JP GTA, por sus siglas en inglés), de las agencias de las Naciones Unidas con sede en Roma y la Unión Europea, ha elaborado orientaciones sobre cómo formular indicadores para medir los cambios en las normas sociales generadas en el contexto de la seguridad alimentaria y nutricional15. Sin embargo, no existe un conjunto estándar o validado de indicadores de normas sociales y, en general, falta una orientación clara y práctica o ejemplos de indicadores de normas sociales para estos sectores.

    Las PNIN deberían evaluar y constatar si la información y los indicadores de género están disponibles a nivel nacional y subnacional. ¿Se examinaron los indicadores de género comunes indicados por Data2X en el marco del ejercicio de mapeo de datos de las PNIN? ¿Qué indicadores están avalados por el gobierno de su país para medir progresos en la desigualdad de género? ¿Existen brechas? ¿Pueden las PNIN completar el análisis de datos incluyendo información y datos relevantes de género?

    Se recomienda a los equipos de las PNIN que describan, analicen y comuniquen las brechas en los datos de género (indicadores ausentes o incapacidad de desagregar por sexo) para informar a los y las responsables de la toma de decisiones.

    Disponibilidad de datos (104 indicadores de género) en 15 países del África Subsahariana. Extraído del informe de África de Data2X16 (gráfico traducido al español)

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    10 Kabeer, N. (1999). "Resources, Agency, Achievements: Reflections on the Measurement of Women’s Empowerment." Development and Change 30(3): 435-464.
    11 Muraya, K. W., C. Jones, J. A. Berkley and S. Molyneux (2017). "“If it’s issues to do with nutrition…I can decide…”: gendered decision-making in joining community-based child nutrition interventions within rural coastal Kenya." Health Policy and Planning 32(suppl_5): v31-v39
    12 Action Against Hunger: https://linknca.org/etudes.htm
    13 Data 2X initiative: https://data2x.org/what-we-do/
    14 “Bridging the Gap:Mapping Gender Data Availability in Africa” TECHNICAL REPORT. MARCH 2019. DATA2X. Link: https://data2x.org/resource-center/bridging-the-gap-mapping-gender-data-availability-in-africa/
    15 https://www.fao.org/documents/card/en/c/cc0673en
    16 Bridging-the-Gap-Technical-Report-Web-Ready.pdf (data2x.org)

  • Comunicar evidencias con inclusión del enfoque de género

    Las PNIN, como plataformas de gestión de la información, pueden utilizarse para dar voz a los grupos más marginados y difundir información que promueva sus intereses, por ejemplo, la igualdad de género. Así, las PNIN pueden servir para ejercer influencia, recogiendo, consolidando y analizando los datos existentes, identificando brechas en cuestiones de género y destacando los mensajes pertinentes.

    La sociedad civil puede utilizar esta ventana para que las comunidades expresen las discrepancias de género en la recopilación y el análisis de los datos, así como en la implementación de acciones y políticas. Alzar la voz de las mujeres y las niñas pondrá de relieve las necesidades específicas de género que deben reflejarse en la recopilación y difusión de datos. Sin embargo, la discriminación por razones de género afecta a todos los sexos, por lo que es importante no dar por sentado que solo afecta a las mujeres. El principio de “no hacer daño” es clave y debe tenerse en cuenta a lo largo de todo el proceso. La comunicación de los datos debe poner en evidencia las desigualdades de género o la necesidad de intervenir de forma selectiva para evitar la estigmatización o discriminación de los grupos destinatarios.

    Las PNIN deben esforzarse por comunicar los hallazgos de tal manera que convenzan a la opinión pública sobre la realidad de la desigualdad de género en relación con la nutrición, sin olvidar que los beneficios potenciales de los cambios transformadores de las relaciones de género afectan a la sociedad en su conjunto.

    Los datos son una herramienta poderosa para demostrar que la desigualdad de género es un problema real y continuo. El objetivo de las PNIN con respecto a la comunicación de datos inclusiva en materia de género es seleccionar el lenguaje y los métodos que promuevan la igualdad de género en sus comunicaciones escritas y audiovisuales, así como en el diálogo con autoridades o contrapartes cuando se reúnan con ellas.

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    El lenguaje refleja la actitud en la comunicación

    La elección de las palabras es un factor clave para lograr una mayor igualdad de género. El lenguaje no debe infantilizar a las mujeres (por ejemplo, hablar de niñas en lugar de mujeres), identificarlas por su rol (madre / esposa en lugar de mujer) o dar por sentado que determinadas funciones o trabajos son desempeñados por un solo género (por ejemplo, refiriéndose al policía en lugar de al o a la agente de policía). En la comunicación sobre nutrición, los mensajes suelen dirigirse a las “madres” en lugar de a las familias, dando por sentado que es la madre quien cuida al o a la bebé. Garantizar una visibilidad justa de hombres y mujeres es útil para eliminar el uso de representaciones y estereotipos inexactos, proporcionando una visibilidad equitativa a través de la diversidad de experiencias e incluyendo diferentes perspectivas de mujeres y hombres que se enfrentan a estereotipos de género en el mismo campo de especialización. Lo mismo ocurre cuando se identifican vulnerabilidades: por principio se etiqueta a las mujeres y las niñas como vulnerables, sin analizar si los hombres de esa comunidad también pueden ser vulnerables, o si las mujeres o las niñas no lo son. Los mensajes deben examinarse cuidadosamente en función de las siguientes reglas:

    • Garantizar la representación tanto de las mujeres como de los hombres: todos los sexos tienen las mismas responsabilidades a la hora de eliminar o reducir la desigualdad de género y los estereotipos de género perjudiciales, especialmente en temas como la nutrición.

    Una medida que contribuye a fomentar el empoderamiento de las mujeres es promover la paridad de género en los paneles de debate y la moderación de reuniones, conferencias y talleres, teniendo en cuenta las necesidades, la exposición y las experiencias de mujeres y hombres.

    •Evitar las formas excluyentes y favorecer el uso de formas igualitarias: la elección de las palabras a la hora de redactar un informe o un documento que se difunde al público es una poderosa herramienta para neutralizar o perpetuar estereotipos de género, pudiendo evitar o reforzar supuestos sobre valores, funciones, roles y capacidades. Asignar determinadas profesiones o roles a un género específico puede perpetuar los estereotipos de género. En ese contexto, se recomienda el uso de “él y ella” o de “la(s) y lo(s)”, o incluso la conversión de la frase en pasiva.

    Otra situación en la que el lenguaje reproduce sesgos de género sucede al dirigirse a hombres o mujeres. Se suele hacer referencia a las mujeres por su estado civil o familiar, o bien por su cualidad o no de madre (esposa de, hija de, hermana de, madre de). Esta forma de dirigirse a las mujeres crea un desequilibrio y no es respetuosa ya que las elimina como sujetos y las presenta vinculadas a un hombre (marido, padre, etc.)

    Debe evitarse el uso de estereotipos relacionados con rasgos, comportamientos, actividades y apariencia, así como con características emocionales de mujeres y hombres (por ejemplo, los hombres son agresivos, las mujeres son más emocionales).

    Estos pequeños pasos, adoptados en todas las comunicaciones de las PNIN, pueden ayudar a cambiar la percepción de los estereotipos y roles de género.

    • Lo mismo cabe decir de la comunicación visual: Los estereotipos pueden manifestarse en la selección de colores (azul para los hombres, rosa para las mujeres) y en la representación gráfica (mujeres con niños en brazos, hombres con ropa de oficina). La selección de colores neutros como el naranja, el verde o el amarillo contribuye a que la comunicación no se identifique con un único sector de la sociedad y se dirija solo a él.

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    Ejemplos

  • Enfoques transformadores de las relaciones de género aplicados a los planes nacionales de acción para la nutrición

    El objetivo de incluir los enfoques transformadores de las relaciones de género en los proyectos de las PNIN es reducir o eliminar las desigualdades de género que afectan a la seguridad alimentaria y nutricional de las mujeres y las niñas. El logro más amplio será que las políticas de nutrición sensibles al género formen parte de los planes nacionales de acción para la nutrición.

    Los cambios estructurales, tanto a nivel institucional como de la sociedad, requieren la revisión de los procesos que excluyen los derechos de las niñas y las mujeres.

    Los gobiernos y los donantes deberían estar dispuestos a asignar recursos, no solo en la fase de implementación de las políticas, sino también para la recopilación y el análisis de datos, así como para el diseño de encuestas y herramientas sensibles al género.

    Las PNIN y la unidad de coordinación global C4N-PNIN pueden ser catalizadores de la ampliación en escala de los enfoques transformadores de las relaciones de género. Parte de esta función consiste en ayudar a obtener una mejor comprensión de qué funciona bien y por qué, y de cómo aprovechar todas las oportunidades para cambiar la percepción, los roles y las desigualdades de género.

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